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Periódico

Bruxismo y dolor de cabeza: una causa común

  • Foto del escritor: Nahia Gonzalez Perez
    Nahia Gonzalez Perez
  • 23 dic 2025
  • 3 Min. de lectura


Apretar la mandíbula, levantarte con dolor de cabeza o sentir el cuello siempre cargado es más común de lo que parece. Muchas personas lo viven como algo normal, pero en muchos casos está relacionado con el bruxismo y la tensión acumulada en el cuerpo.

En Ekom lo vemos a menudo, cuerpos cansados que llevan demasiado tiempo aguantando.


Qué suele haber detrás del bruxismo


El bruxismo no siempre se nota ni tiene por qué hacer ruido. A veces simplemente apretamos los dientes sin darnos cuenta, sobre todo cuando estamos estresados, concentrados o preocupados.

No hay una única causa ni le pasa a todo el mundo por lo mismo. Pero en muchos casos está relacionado con:

  • Estrés del día a día

  • Carga mental constante

  • Falta de descanso real

El cuerpo busca una salida… y muchas veces la tensión se queda en la mandíbula.



Por qué esa tensión puede acabar en dolor de cabeza


La mandíbula no funciona sola. Está conectada con el cuello, la cabeza y los hombros. Cuando esa zona está tensa durante mucho tiempo, el cuerpo empieza a compensar.

Por eso algunas personas con bruxismo también notan:

  • Dolor de cabeza frecuente

  • Rigidez en el cuello

  • Presión en la zona de las sienes

  • Sensación de cansancio general

  • Dificultad para relajarse del todo

No significa que haya algo “grave”. Significa que el cuerpo está cargado y no encuentra un momento para soltar.



Cuando el cuerpo se acostumbra a estar tenso


Uno de los problemas más habituales es que el cuerpo se adapta a la tensión. Lo que al principio era una molestia puntual acaba convirtiéndose en algo “normal”.

Muchas personas llegan diciendo que llevan meses —o incluso años— con esas sensaciones, sin haberles dado demasiada importancia. Hasta que el cuerpo empieza a avisar más fuerte.




Señales habituales que muchas personas normalizan


En consulta escuchamos frases como:

  • “Siempre tengo la mandíbula tensa”

  • “Me duele la cabeza a menudo”

  • “Duermo, pero no descanso del todo”

Son señales que no siempre se les da importancia, pero que indican que el cuerpo no termina de relajarse. Escucharlas a tiempo puede marcar la diferencia entre convivir con la molestia o empezar a sentir alivio.



Cómo puede ayudar el masaje terapéutico en estos casos


El masaje terapéutico no es una solución mágica ni funciona igual en todas las personas. Pero en muchos casos puede ayudar a reducir la tensión acumulada y a que el cuerpo empiece a soltarse.


En Ekom trabajamos en zonas como:

  • Mandíbula

  • Cuello

  • Base del cráneo


Muchas personas notan, poco a poco:

  • Menos sensación de presión

  • Más movilidad en cuello y mandíbula

  • Una respiración más tranquila

  • Mayor sensación de descanso


Cada cuerpo responde a su ritmo, y eso también forma parte del proceso. No hay prisa ni un único camino válido.



La importancia de no forzar


A veces creemos que para mejorar hay que apretar más, aguantar más o exigirle más al cuerpo. Pero muchas veces ocurre justo lo contrario: mejorar empieza cuando dejamos de forzar.


El masaje terapéutico puede ser un espacio donde el cuerpo baja el ritmo, respira y empieza a soltar lo que lleva tiempo acumulando.



Escuchar al cuerpo antes de que se canse más


Vivimos acostumbrados a seguir adelante aunque algo moleste. A normalizar dolores, tensiones o cansancio constante. Pero cuando el cuerpo avisa una y otra vez, quizá no se trata de aguantar, sino de parar y cuidarse un poco más.


En Ekom (Elgoibar) no prometemos soluciones milagro. Trabajamos desde la experiencia, la cercanía y el respeto al cuerpo, acompañando a cada persona según lo que necesita en ese momento.


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